RISA nace de nuestros apellidos, Rivero y Sabatini. Pero antes de ser una marca, fuimos dos amigos con ganas de emprender — sin venir del mundo del aceite ni de la gastronomía. Veníamos de la mesa de todos los días.

Ahí encontramos la idea:
Un chorro de aceite sobre lo de siempre alcanza para que un plato simple se sienta mejor. Y también notamos que el aceite no se quedaba en la cocina — terminaba en la mesa, pasando de mano en mano entre amigos. Decidimos hacer un aceite pensado para quedarse ahí, no guardado en la alacena.

La otra parte de la historia es de donde somos:
Somos de Tres Arroyos, ciudad vecina a Coronel Dorrego, una zona que en los últimos años se consolidó como región olivícola de referencia. Esa cercanía nos hizo notar los olivares por todos lados, y esa curiosidad nos llevó a encontrar la finca justa para producir un aceite de oliva virgen extra con menos de 0,3% de acidez.